Es EL restaurante del puerto de Viavélez. Al parecer antes lo llevaba el insigne Paco Ron, pero ya no.Ahora se ha reconvertido ...
Es EL restaurante del puerto de Viavélez. Al parecer antes lo llevaba el insigne Paco Ron, pero ya no.Ahora se ha reconvertido en una taberna agradable de puerto (bien decorada y con comedor amplio).Y ése es el ambiente precisamente, tabernero, al menos en agosto: vacacional y con bastante, bastante ruido. Familias relajadas(de nivel...medio-alto) cuyos niños corretean sin parar por el comedor, sin que el personal del local haga nada por evitarlo (soy totalmente partidario de los juegos infantiles, pero no en el salón de un restaurante).La Taberna ahora ofrece simplemente platos y raciones bastante caras (normalmente entre 14 y 18 euros), pero eso sí, de nivel: merluza, bonito, boquerones, sardinas, pescado a la espalda, mejillones, santiaguiños y a veces fabada. Las sardinas (12 euros) sobresalientes (doradas, carnosas) y los mejillones (otros 12) correctos pero no valían lo que cuestan. El vino de la casa (creo que un blanco de Lugo pero no iba etiquetado) sabroso, delicado y adecuado y los postres muy finos: una tarta Tatin y un tocino del cielo perfectos.Lo más destacable del local es precisamente su jefe de Sala: totalmente incompatible con una comida tranquila. Va visiblemente asfixiado de un lado a otro y gritando a su ayudante constantemente.A añadir que es de los que gusta de recitar TODOS los platos y no enseña carta (cosa que a mí personalmente no me gusta en absoluto: incluso comprando al día se puede hacer en diez minutos una hoja mínima para orientar al cliente).Y es de los que cuando le comentas algo tiene francamente malas maneras: contestaciones airadas y un aire de resabiado total. Te incomoda, vamos.Además...se sienta cómodamente en tu mesa a hacerte la cuenta a mano y con letra ilegible.En fin, una Taberna con buenos platos donde comer pescado fresco y que mejoraría muchísimo con otro tipo de gestión.